viernes, 28 de agosto de 2009

Que un Hoax juegue con tu ilusión

27 de agosto, dos lunas decían. Sonar raro, sonaba, pero como me hacía muchísima ilusión ni me molesté en comprobar la veracidad de los numerosos correos y eventos que me enviaron. Yo quería ver esas dos lunas y punto!
Juajozés nos comentó que tenía un telescopio que podía prestarnos para el evento ya que él, que también confiaba en el suceso astronómico, estaba de viaje y no podría usarlo. Un telescopio! Voy a ver las dos lunas con un telescopio!
Nos advirtió que debíamos leer las instrucciones porque aunque no era en demasía difícil utilizarlo, no nos vendría mal echarles un vistazo y nos dijo que fuésemos un día antes a su casa a recogerlo. Un día antes nuestra memoria, como de costumbre, ociosa y distraída (ya empieza a oler a demencia senil prematura) nos imposibilitó ir a recoger el juguetito, así que fuimos ayer, día 27. Y no fuimos a las tres de la tarde, no, fuimos a las diez de la noche. Nada más verlo empezamos a intuir que quizá tendríamos que hacer un par de lecturas a ese librito de instrucciones técnicas en el más puro inglés, aunque no por eso dejamos de pensar que iba ser coser y cantar (to sew y to sing)
Después de cenar, con toda la parsimonia posible, empezamos a darle vueltas al asunto en cuestión, convencidos de que en 10 minutos como mucho íbamos a tener todos los cabos atados.
Comentar que el cielo esa noche estaba como la boca del lobo, más negro que mi futuro laboral a corto plazo, que no es poco. De todos modos no perdimos el optimismo, teníamos un telescopio! Con eso bastaba estuviese el cielo como estuviese.
Cómo el cielo estaba oscuro miré en internet hacia dónde debía apuntar el telescopio para ver esa otra luna, por si estaba escondiilla. “Dos lunas agosto” buscar en google (ahora me doy cuenta de que mejor que haberle dado a “buscar” debería haber puesto “voy a tener suerte”) y encuentro mil y una entradas en las que advierten a los pardos ilusos como yo de que en realidad las dos lunas no son más que una cadena de correos o “Hoax”, como prefieras llamarlo.
No obstante la idea de mirar estrellas o la luna con el telescopio no dejaba de hacerme ilusión así que Manu subió a la azotea a ver si había luna antes de seguir con el doctorado para usar el telescopio. Sí, hay luna! Menguante! Cool! Seguimos pues con el doctorado y sus lentecitas y filtros, roscas y toda clase de artilugios que sólo despertaban en nuestras cabezas preguntas de tipo “para qué” y “cómo”. Montamos aquello como buenamente pudimos en el salón de casa y aunque no veíamos nada estábamos seguros de que sólo se debía a que, ¿qué podía verse en el salón?, así que subimos a la azotea, telescopio, lentes, filtros, birra, cigarros y muleta en mano.
“La luna esta ah...í”, “ah...í” “ahhh…¿Dónde está la luna?”  La luna se había ido. Bueno, no pasa ná, aún había algunas estrellas, entre ellas el satélite de movistar, como le digo yo y por qué no íbamos a poder verlo? “Venga, pon eso recto que vamos a mirar!” Negrura espesa. Más negrura y más negrura y muy espesa. Por más que intentamos pensar con lógica los principios de la física que hacían posibles que viésemos estrellas de cerca con ese tubo alargado y grande llegamos a la conclusión de que ninguno de los dos podíamos medirnos con Galilei (o Juan Roget, como apuntan nuevas investigaciones que afirman que el catalán fue el inventor del telescopio), terminé la cerveza y bajamos a hacer cosas para las que sí estábamos altamente cualificados: Guardar el telescopio, mirar trucos para el GT de la play, ver Héroes y dormir.
Aprovecho para dirigirme al que se invente este tipo de mails que juegan con la ilusión de algunos como yo: La próxima vez prefiero que me mandeis el del mercadona, el del messenger ese que si no lo reenvías en diez minutos a todos tus contactos te lo quitan, o ese que si no lo reenvías se suceden una serie de reacciones cósmicas fatales en tu contra cuyo desenlace son años de mala suerte en el amor, trabajo o sucedaneos, cualquiera para el que no haga falta un telescopio, que son muy difíciles de usar, hombre por dios!